jueves, 7 de abril de 2011

Biologia y Psicoanálisis


La Biología y el Futuro del Psicoanálisis.

Arnold M. Cooper, M.D. (Traducción de Veronica Conejeros)



Hoy más que nunca en sus 100 años de historia, el psicoanálisis se encuentra en un estado de entusiasmo teórico y clínico, de incertidumbre y de debate público. Bajo el término pluralismo teórico los psicoanalistas han reconocido que existen múltiples puntos de vista encontrados que se relacionan con la naturaleza de la vida mental, con los orígenes de la psicopatología, con el núcleo del conflicto intrafísico, con las fuentes de la resistencia al cambio y con la relación entre el presente y el pasado. También existe un permanente y agudo debate sobre si el psicoanálisis debiera aspirar a dar cabida a cualquier variedad de metodología científica o si debería confinarse a ser una disciplina hermenéutica. En esta posición, los intentos por atribuir la superioridad de uno u otro punto de vista mediante detallados reportes de interacciones analista-paciente han fracasado. Cada una de las diversas escuelas del pensamiento analítico- por ejemplo, el Kleinismo, ego sicológico, relacional y auto sicológico- encuentra poca dificultad en aclamar su punto de vista como la base explicativa máxima para la observación clínica. Desde el punto de vista hermenéutico, el psicoanálisis no puede ni logrará mayores avances de los ya alcanzados por los descubrimientos iniciales de Freud ni de su posterior enriquecimiento y elaboración por parte de otros. Eric Kandel llama al psicoanálisis a encontrar las vías para vigorizarse a sí mismo, para transformarse en una fuente de nuevas ideas y para enriquecer las neurociencias al convertirse en parte de la comunidad neurocientífica, mientras conserva y expande su conocimiento y habilidad para ordenar la vida mental consciente e inconsciente de los seres humanos.

El Psicoanálisis parece estar siguiendo el destino típico de muchas ciencias: un período inicial de descubrimiento e innovación para luego decaer a un nivel básico de actividad científica. De ser así, el psicoanálisis puede seguramente beneficiarse como socio de la neurociencia, la cual recién ha comenzado su curva ascendente. Kandel ha entregado un breve curso en neurobiología para psicoanalistas en esta notable exposición llena de alusiones a futuras investigaciones combinadas. El describe vívidamente los avances de la neurociencia que convergen con los intereses psicoanalíticos. El mapa psicoanalítico de la mente, el mapa más completo e interesante del que se dispone, permite establecer una agenda para la neurobiología. Después de todo, lo más interesante sobre el cerebro es cómo este general la vida mental. ¿Qué es la biología de la subjetividad, la conciencia, la yoidad y del conflicto? Kandel indica auspiciosos inicios en estas direcciones.  Simultáneamente, los avances en la neurobiología han comenzado a demostrar aspectos de lo que el tratamiento psicoanalítico debe alcanzar biológicamente si sus efectos van a ser significativos. Como se ha demostrado, las curas por palabra reflejan cambios en el cerebro, tal como lo hacen las curas farmacológicas.  La neurociencia ha emprendido un alucinante viaje de descubrimiento y el psicoanálisis tiene una oportunidad y la obligación de participar y contribuir.

No cabe duda de que otro siglo de neurociencia generará avances que hoy nos parecen inimaginables, incluyendo una comprensión más rica y matizada de aquellas cualidades humanas, tales como la capacidad de respuesta emocional, procesamiento emocional inconsciente, resentimiento crónico, comportamiento auto destructivo, auto compasión, persistente evasión para establecer relaciones amorosas y gratificantes y resistencia al cambio. Algunos temen que este constituya un camino hacia un mundo Orwelliano, donde una píldora nos hará sentir bien y que reducirá la individualidad y la búsqueda de conocimiento.  El psicoanalisis puede desempeñar un papel importante en asegurarse que la neurociencia no descienda por esos senderos, sino que se una al esfuerzo del psicoanalisis por alcanzar una mayor conciencia de si mismo y por elegir.  Kandel brinda numerosos ejemplos de por qué los analistas debieran interesarse y beneficiarse de los hallazgos más recientes de la neurociencia.  Mientras que ambas iniciativas resultan paralelas en muchos aspectos, estamos ciertos que los continuos avances de la neurociencia probablemente demostrarán que ciertas ideas psicoanalíticas están erradas (como ya ocurrió con la amnesia infantil, atribuida alguna vez a la represión y ahora se sabe que es resultado de la falta de conexiones de memoria necesarias en un niño), en tanto que otras serán mejor comprendidas; por ejemplo, la comprensión de la memoria implícita y su extraordinaria fijación y ubicuidad, arroja una nueva luz sobre los conceptos de repetición-compulsión y resistencia. Los cambios en la filosofía de la mente pueden ser necesarios  en ambos lados de la actual división: una aceptación de la mente-cerebro como una entidad única que puede investigarse desde perspectivas distintas, rechazo del modelo computacional que se inclina por una complejidad no lineal, y un total reconocimiento al poder tanto del medio ambiente como de la alteración molecular para influir el complejo comportamiento social.

La empresa psicoanalítica ha padecido enormemente del aislamiento de la posición académica.  A mí parecer, ningún instituto analítico le concede prioridad a la investigación científica empírica en el sentido que es una rutina en las escuelas médicas. Algunos institutos analíticos han comenzado incluso a reunir los recursos necesarios para proveer a sus estudiantes con experiencia en investigación. La Asociación Psicoanalítica Internacional ha realizado grandes y exitosos esfuerzos para reclutar y entrenar investigadores y ahora existe un próspero esfuerzo de investigación empírica psicoanalítica en áreas tales como el desarrollo de la mentalización, la empatía temprana de madre-bebe, las consecuencias de distintos patrones de apego, estudios de resultado de psicoterapias dinámicas de corto plazo, entre muchas otras. Sin embargo, este es un pequeño comienzo y no hace referencia al problema de los institutos que se satisfacen generalmente con su experiencia clínica, aun cuando no esta comprobada. Una tarea apropiada para los educadores psicoanalíticos es lograr lo que la educación médica ha encontrado tan difícil: inculcar el reduccionismo necesario del pensamiento científico y a la vez conservar el humanismo necesario para la comprensión empática de la experiencia del otro.

Por todas estas razones, los puntos de vista de Kandel han suscitado tanto un ferviente apoyo como oposición entre los psicoanalistas. Anhelo una era de mayor cooperación del psicoanálisis y la neurociencia y puedo imaginar la posibilidad que la interpretación este acompañada de técnicas de imagen que demostrarán las diferencias entre una vía interpretativa y otra, y que el progreso analítico pueda ser comprobado contrastando los cambios cerebrales, y así podremos saber mejor qué debe cambiar si la patología está siendo tratada exitosamente.  Sería similar al uso que hace el internista de los hallazgos de laboratorio para comprobar el progreso del tratamiento. El advenimiento de los agentes farmacológicos para la depresión, ansiedad, tics y síntomas obsesivos, por mencionar sólo algunos síndromes, fue inicialmente considerado por muchos psicoanalistas como una interferencia y obstrucción en la conducción del trabajo analítico. El tiempo ha demostrado que estos agentes a menudo hacen posible el análisis en pacientes cuyo síntoma predominante abruma la capacidad de que su vida emocional pueda explorar por libre asociación.  Aliviarse de la abrumadora ansiedad, depresión u obsesión, abre la posibilidad para ir en busca de una mejor comprensión o una reconstrucción de nuestra individualidad, nuestra historia y nuestra toma de decisiones. El problema para los psicoanalistas es cómo absorber los hallazgos de la neurociencia, cuya precisión se relaciona con partes muy limitadas de la función mental del ser humano y llevarlos a las teorías del psicoanálisis, las cuales se relacionan con áreas de la mente mucho más amplias y definidas con menos precisión.

            Los psicoanalistas son, o deberían ser, agradecidos con Kandel por invitarnos a traer nuestro conocimiento de la mente a los neurocientistas en su asombroso viaje por el cerebro. Eric Kandel ha presentado un desafío al psicoanálisis el cual nosotros debemos enfrentar.


Kandel, cap-3 "BIOLOGY ANDE THE FUTURE OF PSYCHOANLYSIS .A NEW INTELLECTUAKL FREMEWORK FOR PSYCHIAATRY REVISITED".













"Se me pregunta muchas veces sobre mi método psicoterapéutico o analítico. No puedo dar sobre esta cuestión una respuesta terminante. La terapéutica es en cada caso distinta. Si un médico me dice que "sigue" estrictamente tal o cual "método", dudo del efecto terapéutico. (...) La psicoterapia y los análisis son tan distintos como los mismos individuos."

Carl G. Jung